El beso de Klimt
El beso de Klimt es, probablemente, la obra más conocida del
pintor austriaco. El último cuadro de su gran etapa dorada. Gustav Klimt
(1862-1918) lo creó a sus 45 años en su estudio donde las modelos
deambulaban desnudas.
El cuadro, que tiene unas dimensiones de
180 x 180 centímetros, está hecho en su mayoría de pan de oro y
pertenece a la Colección Nacional de Viena. De hecho, actualmente se
encuentra en la Österreichische Galerie Belvedere de Viena (Austria).
El beso de Gustav Klimt
Lo cierto es que el nombre original de la obra más icónica de Klimt no era El beso, sino Los amantes (1907-08). Fue así como presentó por primera vez su pintura en una exposición en la capital austriaca. El beso de
Klimt fue recibido con tanto entusiasmo que, de inmediato, encontró un
comprador. Sin embargo, no ocurría lo mismo con el resto de sus obras,
tachadas de "pornográficas" al considerarlas "excesivamente
pervertidas".
El beso de Klimt representa el "sentimiento", la fusión entre el hombre y la mujer; la pérdida de uno mismo que los amantes sienten.
El
color dorado es el que se encarga de unirles en un ambiente sagrado.
Los amantes representan la conexión de energías opuestas y solo tienen
de base una especie de pradera llena de flores de la madre naturaleza
que ahonda aún más en el simbolismo del amor.
El prado florido de El beso
La obra en sí es sencilla. En ella solo hay dos figuras humanas, juntas y semi-abrazándose. Y es que ella trata de apartarse, aunque finalmente se deja llevar en el abrazo con los ojos cerrados y con el cuerpo sin resistencia. La decoración de sus capas es diferente. Una capa de ajedrez blanco y negro para el hombre y otra de círculos de colores y flores para la mujer.
La mujer se deja llevar con los ojos cerrados
Como toda buena obra de arte, este espectacular cuadro encierra algunos símbolos cifrados. Se comenta que el jardín sobre el cual están los personajes representa la fertilidad. Pero hay más cosas, como por ejemplo el acantilado, que representa el continuo peligro de enamorarse. No obstante, el hecho objetivo es que se trata de un beso no correspondido ya que la figura femenina de El beso no está entregada en cuerpo y alma a la figura masculina. Aún así es evidente que una parte de la mujer cae ante el dominio del hombre.
Gustav Klimt, autor de la obra
¿Conocías esta impresionante obra de Art Nouveau? Espero que te haya gustado tanto o más que a mí.
Fuente: este post proviene de Relatos de tinta-e, donde puedes consultar el contenido original




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